Monday, May 30, 2011
Friday, February 25, 2011
La Hora Novena
Durante el primer mes de este 2011 nuestra congregación participo de un tiempo de oración, cada ministerio, cada departamento y cada equipo de trabajo invirtió varias horas en intercesión por varios objetivos locales. En este tiempo compartí algunas ideas básicas y practicas sobre la importancia de la oración, asique de estos tiempos se desprende este pensamiento sobre La Hora Novena.Todos en nuestra agenda diaria tenemos tiempos determinados y definidos en los cuales nos proponemos llevar a cabo ciertas actividades, por ejemplo: aquellos que aun van a la escuela tienen una hora especifica en la que deben presentarse a sus clases, los que trabajan tienen una hora exacta para presentarse a trabajar y una hora determinada para su salida, otros tienen horas establecidas para comer, hacer deporte, ver televisión y aun en nuestras iglesias tenemos tiempos acordados para realizar nuestros servicios, reuniones de trabajo, estudios bíblicos en hogares, etc. Definitivamente todos tenemos un tiempo específico para algo.
El libro de Hechos 3:1 dice de esta forma: “Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración.”
En la cultura hebrea los judíos tenían horas establecidas y determinadas por la ley como horas de oración, asique cada judío llegada la hora de la oración debía dejar a un lado cualquier cosa que se encontrara haciendo y dedicarse a la oración, por lo tanto, la hora novena que menciona Hechos en su capítulo tres es también una de esas horas, la hora de la oración.
En esta historia la Biblia describe que Pedro y Juan subían al templo a la hora novena, la hora de la oración y en su camino se encontraron en la puerta del templo a un hombre que era cojo de nacimiento. En su encuentro con este hombre el Espiritu Santo a través de Pedro y Juan trajo la sanidad a este hombre quien al recibir su milagro, de un salto se levanto y entro gritando y danzando en el templo de gozo por el milagro de su sanidad.
Para cada uno de estos tres hombres: Pedro, Juan y el cojo, la hora novena, la hora de la oración significó diferentes cosas. Para Pedro y Juan la hora novena, la hora de oración significó la oportunidad de ser usados por Dios para el milagro. Estos discípulos de Cristo, de no haberse encontrado en camino al templo para orar, quizás no hubiesen podido ser usados por Dios y convertirse así en autores de uno de los milagros más conocidos en la Biblia. Para Pedro y Juan, el tener tiempos definidos para la oración los calificó delante de Dios para ser usados.
El cojo, aun cuando era ayudado por otros para llegar al templo y a pesar de su condición física, siempre se encontraba a la puerta del templo. Para este cojo, la hora novena, la hora de la oración significó la hora de su milagro. De no haberse encontrado a la puerta del templo a la hora exacta en la que Pedro y Juan subían al templo, a la hora novena, la hora de la oración, quizás nunca hubiese podido recibir su milagro. La hora novena para este hombre significó el momento de su sanidad.
Para cada uno de nosotros la hora novena, la hora de la oración puede significar el momento para ser usados por Dios, puede significar el momento de recibir los milagros de Dios. La oración nos habilita delante de Dios para ser usados por El. La oración nos permite recibir los milagros que Dios tiene para cada uno de nosotros.
Todos deberíamos procurar el incluir en nuestras agendas, en nuestros horarios y en nuestras rutinas diarias, tiempos de oración, tiempos que nos habiliten para ser usados por Dios, tiempos que nos permitan recibir lo que Dios tiene para nosotros.
3 Tipos de Adoradores
Con el tiempo he podido conocer e identificar a tres tipos de adoradores: 1. El Verdadero Adorador 2. El Falso Adorador 3. El que conoce la adoración. Hay una historia en la Biblia muy conocida que nos ayudara a conocer algunos detalles interesantes sobre estos tres tipos de adoradores, hablo de la historia que narra Juan en el capitulo cuatro, el momento en donde Jesús se encuentra con aquella mujer samaritana y ambos sostienen una conversación que gira sobre el tema de la adoración, aquí van algunas de mis consideraciones: 1. EL VERDADERO ADORADOR. Una característica es vital para identificar y distinguir a un verdadero adorador, Juan 4:23 “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre…” Aquellos que son verdaderos adoradores saben y conocen hacia quien dirigen su adoración, los verdaderos adoradores enfocan su adoración al Padre.
2. EL FALSO ADORADOR. Tomando en cuenta el principio anterior que determina a un verdadero adorador, identificar a un falso adorador no sería difícil, basta con conocer hacia quien dirige su adoración. Todo adorador que no dirige y rinde toda su adoración total al Padre, simplemente es un falso adorador.
3. EL QUE CONOCE LA ADORACION. En este punto invertiré varias líneas para hablar de aquellos que conocen el tema de la adoración, pero que no lo viven. Los que conocen la adoración son como la mujer samaritana, quien en cierto momento de su conversación con Jesús dijo que sus ancestros habían enseñado que era en ese monte donde se debía adorar, pero que al mismo tiempo los judíos decían que era en Jerusalén donde se debía adorar. Esto me dice que esta mujer era alguien que conocía el significado de la adoración, sin embargo la adoración no era para ella un estilo de vida. Conocía como la adoración debía expresarse, en qué momento y lugar había que adorar, sin embargo su vida no era el ejemplo de un testimonio integro.
El problema con aquellos que conocen la adoración pero que no viven en ella, es que son ese tipo de personas que no han definido su estilo de vida, se encuentran alternando entre lo que el mundo dice que es bueno, pero a la vez se “limitan” pues tienen los suficientes conocimientos bíblicos como para no ir tan “adentro”. Conocen lo suficiente de Dios y la Biblia como para no ser considerados como inconversos, pero a la vez no intiman lo suficiente como para ser considerados como cristianos ejemplares. Lo explico de otra forma: En cierta oportunidad nuestro pastor general dijo que mientras participaba de un tiempo de oración personal Dios le habló y le hizo esta pregunta: ¿Hijo te consideras el mejor y el más ungido pastor de la ciudad? él, tratando de ser humilde y a la vez honesto respondió: Señor, no lo soy, no soy el mejor, ni el más ungido pastor de esta ciudad. Entonces Dios le hizo otra pregunta: ¿Hijo, entonces te consideras el peor pastor de esta ciudad? Y otra vez, tratando de ser humilde y honesto respondió: Señor, seguro sé que no soy el mejor pastor de esta ciudad. A lo que Dios respondió: Hijo, si no eres el mejor pastor, pero tampoco el peor, ¿Qué eres entonces?
Reflexionando en esta historia, que tal si nos hacemos las mismas preguntas. ¿Nos consideramos los más ardientes y mejores adoradores?, si no lo somos, entonces ¿Somos los peores y mas falsos adoradores que pueden existir?, si nuestra respuesta es también un no, entonces ¿Qué clase de adoradores somos?
La Biblia nos dice que los tibios provocan nauseas a Dios. En nuestra vida con Dios no pueden haber áreas grises, necesitamos definir en qué bando estamos. En nuestra vida como adoradores necesitamos definir qué tipo de adoradores somos, espero que todos tengamos el deseo y el anhelo de convertirnos en esos verdaderos adoradores, que curiosamente aun el Padre todavía está buscando y no caer en la clasificación de esos que tan solo conocen del tema pero que no viven un estilo de vida de relación y adoración total al Padre.
Wednesday, January 12, 2011
DELEGAR: La Efectividad del Liderazgo
Si bien es cierto que la efectividad se mide por el logro de metas establecidas, es necesario resaltar que por muy importante que sea una visión o meta a perseguir, ninguna de estas podrá concretarse a menos que el liderazgo cuente con un equipo y las motivaciones correctas para lograr la misión que se han establecido. Es definitivo que para lograr una visión y una meta siempre se necesitara más de una persona para lograrlo. Si somos capaces de lograr la visión solo por nuestra propia cuenta, entonces esa visión no es muy grande, puesto que toda gran visión ha sido lograda por muchas personas.
A través de la historia podemos ver como aquellas visiones que marcaron una huella significativa en el tiempo siempre necesitaron de más de una persona para lograrla, por ejemplo el famoso puente Golden Gate de San Francisco construido en 1937 que necesito de cientos de obreros, muchos ingenieros y muchos financistas para ver hecha realidad la visión de uno de los puentes más importantes y famosos en la historia americana. Se cree que se invirtieron más de $100 millones de dólares para su edificación y al menos 10 hombres perdieron la vida durante los cuatro años que tardaron en construirlo. Esta historia solo confirma que aquellas metas y visiones que trascienden solo son logradas por muchos y no por uno. Otra ejemplo que nos deja muy en claro esta realidad fue la historia de Cristo, quien pudiendo haber desarrollado solo una visión tan importante como lo es la salvación del hombre, necesito al menos de 12 hombres más a quienes envió para llevar el mensaje del Reino a todas partes, alcanzando así a miles de personas alrededor del mundo. Gracias a esa docena de hombres a quienes Cristo delego para llevar el mensaje de salvación, hoy después de 2000 años su mensaje continua vivo predicándose y enseñándose por todas partes.
Todo este panorama nos introduce a una realidad inminente: La importancia de saber delegar. Como lideres efectivos necesitamos aprender a delegar, de contrario, corremos el riesgo de que la visión jamás se materialice.